Tremenda desvelada y dolor de cabeza debe estar causando al Calderas en este momento la intensión de Zarkozi de llevarse a la Cassez a su tierra y es que amparado en el Tratado de Estrasburgo, esta solicitando que dicha secuestradora condenada a 60 años de prisión por ser complice de mochadedos y mochaorejas nacionales, purgue dicha condena en alguna prisión de su país, lo cual ha generado hasta de nuestra parte un malestar airado considerando que cuando un conacional requiere ayuda para que sea trasladado a una prisión mexicana, a la autoridad simple y sencillamente le vale madre.
En este momento, amplios sectores de la población (políticos, sociadad civil y población en general víctimas de la delincuencia organizada) presionan a Calderón para que no sea entregada Cassez a la justicia francesa, sin embargo y de acuerdo incluso a la Constitución Política Mexicana en su artículo 18 párrafo 7, a la letra dice "...los sentenciados de nacionalidad extranjera por delitos de orden federal o del fuero común, podrán ser trasladados al país de origen o residencia, sujetándose a los tratados internacionales que se hayan celebrado para ese efecto", con lo cual el gobierno mexicano, esta obligado a cumplir con la solicitud de traslado de dicho reo, solicitado por el gobierno frances. Lo que llama la atención sin embargo es la hipocresía de Sarkozí, ya que según él refrenda la lucha de méxico con la delincuencia pero en cambio contribuye al desprestigio de las instituciones de impartición de justicia, enrareciendo más aun el clima de desconfianza que existe hacia ellas de parte de la sociedad mexicana.
Creo que de ahora en adelante quedan dos cosas por hacer, por una parte, una revisión de aquellos tratados que tienen más beneficios para los extranjeros que para los mexicanos o bien la exigencia del cumplimiento de aquellos acuerdos en los que se ven involucrados ciudadanos mexicanos, como un acto de legítima justicia y equidad.
Hace falta tambien hacer revisión de aquellos vacios legales que provocan que la justicia mexicana sea parcial, provocando la desconfianza de la población. Dicha actividad recae directamente en ambas cámaras de legisladores (diputados y senadores), que sin embargo se dedican a pelear por perpetuarse en el poder pero que se desgarran sus vestiduras ante hechos como el que hoy escribo, aun y a costa de desacreditar aquellos acuerdos que ellos mismos han aprobado.
EPÏLOGO: La delincuencia está desatada y ante la imposibilidad de que se les finquen responsabilidades penales, todos y todas quieren formar parte de ella, este fue el caso de Carmen Hernández Montejo, Catedrático de la Universidad de Campeche, que contaba con un doctorado en historia, pero que en sus ratos libres era lider de una banda de secuestradores. Suponemos que a sus víctimas las golpeaba con su título de doctor, claro enmarcado y que disertaba con ellas sobre la importancia de la historia en el papsado, presente y futuro de la gran nación mexicana de cara al Bicentenario de la Independencia Nacional. En fin, ojalá que no le de el mal de Lucia Moret y la rato se defienda diciendo que solo hacia una investigación historica sobre el sindrome de Estocolmo.
En este momento, amplios sectores de la población (políticos, sociadad civil y población en general víctimas de la delincuencia organizada) presionan a Calderón para que no sea entregada Cassez a la justicia francesa, sin embargo y de acuerdo incluso a la Constitución Política Mexicana en su artículo 18 párrafo 7, a la letra dice "...los sentenciados de nacionalidad extranjera por delitos de orden federal o del fuero común, podrán ser trasladados al país de origen o residencia, sujetándose a los tratados internacionales que se hayan celebrado para ese efecto", con lo cual el gobierno mexicano, esta obligado a cumplir con la solicitud de traslado de dicho reo, solicitado por el gobierno frances. Lo que llama la atención sin embargo es la hipocresía de Sarkozí, ya que según él refrenda la lucha de méxico con la delincuencia pero en cambio contribuye al desprestigio de las instituciones de impartición de justicia, enrareciendo más aun el clima de desconfianza que existe hacia ellas de parte de la sociedad mexicana.
Creo que de ahora en adelante quedan dos cosas por hacer, por una parte, una revisión de aquellos tratados que tienen más beneficios para los extranjeros que para los mexicanos o bien la exigencia del cumplimiento de aquellos acuerdos en los que se ven involucrados ciudadanos mexicanos, como un acto de legítima justicia y equidad.
Hace falta tambien hacer revisión de aquellos vacios legales que provocan que la justicia mexicana sea parcial, provocando la desconfianza de la población. Dicha actividad recae directamente en ambas cámaras de legisladores (diputados y senadores), que sin embargo se dedican a pelear por perpetuarse en el poder pero que se desgarran sus vestiduras ante hechos como el que hoy escribo, aun y a costa de desacreditar aquellos acuerdos que ellos mismos han aprobado.
EPÏLOGO: La delincuencia está desatada y ante la imposibilidad de que se les finquen responsabilidades penales, todos y todas quieren formar parte de ella, este fue el caso de Carmen Hernández Montejo, Catedrático de la Universidad de Campeche, que contaba con un doctorado en historia, pero que en sus ratos libres era lider de una banda de secuestradores. Suponemos que a sus víctimas las golpeaba con su título de doctor, claro enmarcado y que disertaba con ellas sobre la importancia de la historia en el papsado, presente y futuro de la gran nación mexicana de cara al Bicentenario de la Independencia Nacional. En fin, ojalá que no le de el mal de Lucia Moret y la rato se defienda diciendo que solo hacia una investigación historica sobre el sindrome de Estocolmo.






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